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SENTIDOS

Mira al cielo e inunda tus ojos de luz

Mira al cielo e inunda tus ojos de luz

¡Es tan tarde! El sueño se apodera de mí.

¡Es tan tarde! El sueño se apodera de mí.
Había olvidado mi contraseña y también había dejado caducar mi cuenta de correo electrónico.
Hacía tiempo que no trabajaba de verdad en el equipo porque, de un modo u otro, me daba problemas y mi vida en los últimos tiempos ha sido tan acelerada que no tenía tiempo de sentarme un buen rato para resolverlos.
Siempre me interrumpía alguien pidiendo mi ayuda. Siempre me llamaba alguien requiriéndome para algo.
Acabé con una contractura en las cervicales que me producía un dolor intenso en la parte superior de la paletilla izquierda y que me recorría el brazo y se extendía hasta el antebrazo. Otras veces me daba unos aguijonazos que me dejaban inmóvil y sin aliento. Parece ser que esto es lo que llaman el "síndrome del ordenador" pero a mí se me produjo en una aparatosa y escalofriante caída y me dejo una serie de secuelas que hacen de mi lado izquierdo la parte más vulnerable de todo mi cuerpo.
Bueno, creo que no son horas para exponer quejas. Más bien es como un desahogo para tranquilizarme antes de ir a la cama.
Mañana hay que madrugar y me quedan escasamente 5 horas y media para dormir. Seguramente estaré todo el día dormitando de pie.

ESOS VIRUS ASQUEROSOS

Sentir en el sentido –valga la redundancia- literal de la palabra, se refiere más al sentido del tacto que al resto de los sentidos que tienen más que ver con percibir a través de ...
Sentirse vivo, por ejemplo, parece que tiene un significado más idílico. Nos sentimos vivos:
- cuando llenamos nuestros ojos de luz y color
- cuando oímos el alegre corretear del agua de los arroyos
- cuando nuestra pituitaria se impregna del suave aroma de las flores
- cuando saboreamos el jugo que desprende una frambuesa silvestre apretándola con nuestra lengua contra el paladar, o...
- cuando cerrando los ojos nos dejamos acariciar el rostro por una suave brisa impregnada del frescor de la mañana.
Pero, sentirse vivo, también tiene que ver con ese “sentido literal” del que antes hablaba. Sentir (no sólo a través de la piel sino a través de la multitud de terminales nerviosas que están repartidas por todo nuestro cuerpo) cómo nos penetran e invaden unos bichitos asquerosos llamados virus. Unos bichitos que vistos al microscopio dan escalofríos pero... ¿qué digo vistos al microscopio? Dan escalofríos, y malestar, y dolores en el momento en que se adueñan de ciertas partes de nuestro organismo, dejándonos como verdaderas piltrafas incapaces de cargar con el peso de nuestro propio cuerpo al que se resisten a abandonar.
No cesan de visitarnos año tras año y se ve que cada vez vienen acompañados por grandes cantidades de otros “suigeneris” que cada vez hacen más estragos y son más difíciles de expulsar.
El pasado fin de semana SENTIDOS sintió –valga de nuevo la redundancia- en sus propias carnes la visita de ESOS VIRUS ASQUEROSOS que dejan a uno fuera de juego.
Un saludo.

Lo mejor del Pirineo

Lo mejor del Pirineo

Lo mejor del Pirineo es que en cada estación del año presenta un aspecto diferente, con lo que se tiene la sensación de haber cambiado de escenario sin moverse del mismo punto.
- En primavera, conforme va desapareciendo la nieve, el suelo nos presenta su manto de un verde tierno en medio del cual, tímidamente, van haciendo su aparición los diferentes tipos de flores silvestres llenándolo de colorido. Las laderas boscosas de los montes también presentan una gran alternancia de color que va desde el verde profundamente oscuro de las coníferas de hoja perenne hasta el intenso clorofilado de las especies caducas que comienzan a brotar. El agua del deshielo se va filtrando entre medio de las rocas saltando estrepitosamente cargada de espuma y formando pequeños arroyos que caminan hacia el río.
- El verano nos presenta una cara menos húmeda de la montaña pero no por ello menos bonita. La nieve ha desaparecido. La montaña nos invita a andarla, a admirarla y a sentirnos inmersos en ese inmenso paisaje que nos carga las pilas para volver a la civilización. Muchas especies de flores ya se han marchitado pero aparecen otras que requieren menos humedad y más calor y no por ello son menos hermosas, también podemos encontrar frutos como la fresa, la frambuesa o el arándano silvestres con un aroma y sabor más intensos que las frutas de mesa a que estamos acostumbrados.
- Llega el otoño y la vegetación se va vistiendo poco a poco de rojos, ocres, amarillos junto a los diferentes tonos de verde. La montaña aparece salpicada de una explosión tal de color que no cabe en la paleta de un pintor. En esta época del año son frecuentes los días lluviosos que lejos de estropearnos la jornada intensifican los colores de la flora, limpíando las hojas de polvo y dándoles un brillo que acrecienta su color. En un día de este tipo el olor del aire es especial, trae los aromas de cada una de las especies que pueblan la montaña y al cerrar los ojos inspirando profundamente sentimos estar flotando en un ambiente puro y limpio, diferente, que sólo se da en estas altitudes.
- Por último caen las primeras nieves y el invierno hace su aparición. Absolutamente todo se cubre de un manto blanco y fresco, esponjoso y limpio. Los abetos como adornados de bolas blancas acaban doblando sus ramas por el peso y dejan caer poco a poco los cúmulos de nieve. Cuando el cielo despeja, nos sorprende el contraste de su azul intenso con el blanco luminoso que lucen los picos de roca viva. Y de nuevo llenamos nuestros pulmones con ese aire fresco y limpio, que a su vez es frío pero cálido pues nos reconforta interiormente. Miramos a nuestro alrededor y percibimos la inmensidad del mundo que nos rodea. Nos sentimos, formamos parte del paisaje. Un paisaje que siempre, estación tras estación, año tras años, veremos renovarse ante nuestros ojos.

Abre tus ojos y ... ¡mira!

Abre tus ojos y ...  ¡mira!

A tu alrededor hay cosas maravillosas, cosas grandes, aunque no por su tamaño. Su grandiosidad reside en su perfecta armonía y en la dificultad de conseguir igualarlas de forma artificiosa.