¡Es tan tarde! El sueño se apodera de mí.
Había olvidado mi contraseña y también había dejado caducar mi cuenta de correo electrónico.
Hacía tiempo que no trabajaba de verdad en el equipo porque, de un modo u otro, me daba problemas y mi vida en los últimos tiempos ha sido tan acelerada que no tenía tiempo de sentarme un buen rato para resolverlos.
Siempre me interrumpía alguien pidiendo mi ayuda. Siempre me llamaba alguien requiriéndome para algo.
Acabé con una contractura en las cervicales que me producía un dolor intenso en la parte superior de la paletilla izquierda y que me recorría el brazo y se extendía hasta el antebrazo. Otras veces me daba unos aguijonazos que me dejaban inmóvil y sin aliento. Parece ser que esto es lo que llaman el "síndrome del ordenador" pero a mí se me produjo en una aparatosa y escalofriante caída y me dejo una serie de secuelas que hacen de mi lado izquierdo la parte más vulnerable de todo mi cuerpo.
Bueno, creo que no son horas para exponer quejas. Más bien es como un desahogo para tranquilizarme antes de ir a la cama.
Mañana hay que madrugar y me quedan escasamente 5 horas y media para dormir. Seguramente estaré todo el día dormitando de pie.